
La Bella y el Dinosaurio
El Dinosaurio. Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí.
Probablemente todos los que siguen estas líneas ya habían leído el archiconocido relato hiperbreve de Augusto Monterroso, que con tan sólo nueve palabras (título incluido) es ya un clásico de la literatura.
El microrrelato o relato hiperbreve (en el DRAE no figura aún ninguno de estos términos, aunque “microrrelato” sí está contemplado en la wikipedia) tiene mucho en común con los ”posts” o “entradas” en los weblogs, ambos deben interesar, sorprender y/o emocionar al lector utilizando el mínimo de recursos. Pero de las particularidades de un buen post me ocuparé otro día. Hoy comentaré las características de los microrrelatos.
El título es imprescindible, ya que ejerce una función de “dirección”. Dado que una de las características principales del microrrelato es la “apertura”, concepto que explicaré un poco más adelante, el título cumple la función de conducir al lector en el sentido que el autor desee.
El número máximo de palabras no está definido, aunque la tendencia más reciente establece el limite de 150 caracteres (contando letras, espacios y puntuación) en relación con la posibilidad de envío a través de mensaje eseemeese por teléfono móvil, lo que pone de manifiesto una de las características esenciales del hiperbreve: su íntima relación con las nuevas tecnologías. De ahí su actualidad y su auge.
Concisión: Brevedad y economía de medios en el modo de expresar un concepto con exactitud (DRAE). La concisión es un requisito fundamental para un buen microrrelato.
Estructura narrativa. Juan Armando Epple, excelente autor de hiperbreves, define este punto con claridad en un artículo publicado en Literaturas.com: “lo que distingue a estos textos como relato es la existencia de una situación narrativa única, formulada en un espacio imaginario y en su decurso temporal, aunque algunos elementos de esta tríada (acción, espacio, tiempo), estén simplemente sugeridos.” En resumen y simplificando: un microrrelato tiene que narrar algo, sea implícita o explícitamente.
Efecto. Volvemos al diccionario de la RAE, la segunda acepción de la palabra efecto: Impresión hecha en el ánimo. Un buen microrrelato debe provocar un efecto en el lector (miedo, compasión, risa, sorpresa, reflexión…), si bien esto es aplicable también a otros géneros literarios en el microrrelato se constituye en premisa substancial.
Apertura. Un texto tan escueto no permite veleidades descriptivas y sólo puede provocar efecto mediante la apertura. Un microrrelato debe ser sugerente, y dejar al lector el trabajo de llenar las lagunas y elaborar su propia historia a partir de la historia sugerida. En este sentido la interacción escritor-lector es máxima en este tipo de relato.
Exactitud. La precisión en el uso y disposición de cada palabra, su elección, su posición en el texto… la matemática del lenguaje, es fundamental a la hora de conseguir en el lector el efecto deseado.
En resumen, y tal como dije al principio, lo más importante en un microrrelato es interesar y emocionar empleando el mínimo de recursos.
Para finalizar, y como ejemplo de esto último, el genial hiperbreve que Ernest Hemingway consideraba lo mejor de su obra:
For Sale: Baby shoes, never worn.
(Se vende: Zapatos de bebé sin usar.)
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Texto y Foto: Carmen Herrera
Archivado bajo: En la red, General, hiperbreves | Etiquetado: En la red, General, hiperbreves

















Interesante post y muy buen resumen de ese género chico que me tiene atrapado. Aprovecho la ocasión para invitarte a ti y a todos tus lectores a conocer mi blog Hiperbreves S.A. (http://www.hiperbreve.blogspot.com), que acab de recibir el Premio 20blogs al Mejor Blog de Ficción de 2008. Un saludo.
Buen post,. Bastante completo. La microficción o el microrrelato es un género que actualmente me apasiona. Gracias.
Alabo el post y comparto la pasión por la microficción.
Igualmente les invito a conocer mi blog http://clara-del-valle.blogspot.com/.
Un saludo.